I. ELEMENTOS PSÍQUICOS
1. Puesto que todos los datos psíquicos de la experiencia son de naturaleza
compleja, los elementos
psíquicos, en cuanto partes absolutamente
simples é indescomponibles del hecho psíquico, son productos de un análisis y una
abstracción, la cual sólo llega á ser posible
porque los elementos se hallan realmente ligados unos con otros de maneras
diversas. Si se encuentra el elemento a en
un primer caso con los elementos b, c, d... en un segundo caso con b´ c´
d´,
y así continuando, el elemento a, por el hecho de que ninguno de los b,
b´, c, c´ está
constantemente ligado con él, puede separarse a
de todos los otros. Si, por ejemplo, oímos un sonido simple de cierta elevación é
intensidad, lo podremos referir, bien á esta, bien á aquella dirección del
espacio y podemos oír simultáneamente, bien este, bien aquel otro
sonido. No existiendo ni una dirección constante en el espacio ni un sonido
constante de acompañamiento, es posible prescindir de estas partes variables de modo que únicamente el sonido especial sea
considerado como elemento psíquico.
2. A los
dos factores de que consta la experiencia inmediata, un contenido objetivo de
la experiencia y el sujeto que recibe la sensación según el § 1 (2),
corresponden especies de elementos psíquicos,
los cuales se obtienen como productos del análisis psíquico. A los elementos del contenido objetivo de la
experiencia los llamamos elementos sensitivos ó simplemente sensaciones, Por ejemplo, un sonido, una sensación determinada de calor, de frío, de luz, etc.
En estos casos se prescinde de todas las conexiones
de esta sensación con las otras, no menos que del orden espacial ó
temporal de la misma. Por el contrario, á los elementos subjetivos los llamamos sentimientos
simples ó elementos sentimentales; ejemplos de tales elementos sentimentales son el sentimiento que va asociado á una sensación de luz, de sonido, de gusto,
de olfato, de calor, de frío, de dolor, ó bien los
sentimientos que van unidos á la vista de un objeto
agradable ó desagradable,
los que se hallan ligados con el estado de la atención en el momento de un acto
volitivo, y así continuando. Tales sentimientos simples son, bajo un
doble respecto, productos de la abstracción; cada
sentimiento se encuentra al mismo tiempo ligado, no sólo
con elementos representativos, sino que también es parte de un proceso psíquico
que se desarrolla en determinado tiempo, durante el cual el sentimiento varia de un momento á otro.
3. Consistiendo los verdaderos contenidos psíquicos de la experiencia
de combinaciones varias entre elementos sensibles y
sentimentales, el carácter especifico de los procesos
psíquicos especiales se halla fundado en su mayor parte, no en la
naturaleza de aquellos elementos sino más bien sobre sus combinaciones en formaciones psíquicas compuestas.
Así, por ejemplo, las representaciones de objetos espacialmente extensos, una serie
temporal de sensaciones, una emoción, un acto volitivo, son formas especiales
dé la experiencia psíquica, las cuales, por este motivo, ya no son, como tales,
dadas inmediatamente con los elementos sensibles y sentimentales, á la manera,
por ejemplo, que las propiedades químicas de los cuerpos compuestos no pueden
determinarse, aunque se haya hecho la enumeración de las propiedades de sus
elementos. Por lo tanto, son dos conceptos completamente distintos los de
propiedad especifica y naturaleza elemental de los procesos
psíquicos. Todo elemento psíquico es un contenido especifico de la experiencia,
pero no todo contenido de la experiencia inmediata es igualmente un elemento
psíquico. Así, las representaciones espaciales y temporales, las emociones y
las acciones volitivas son procesos específicos, pero no elementales. Es muy
cierto que algunos elementos tienen la propiedad de aparecer solamente en
formaciones psíquicas de especie determinada; pero así como éstos contienen
regularmente también otros elementos, la naturaleza especial de las formaciones
puede deducirse, no de las propiedades abstraídas de los elementos, sino
solamente de su manera de ligarse. Referimos por ejemplo, una sensación
momentánea de sonido, siempre á un momento determinado; pero, puesto que esta
percepción del instante depende de las relaciones con las otras sensaciones
precedentes y subsiguientes, el carácter especial de las representaciones
temporales no puede estar fundado en la peculiar sensación del sonido
considerada aisladamente, sino sólo en aquella conexión. Así también una
emoción, como la cólera, ó un proceso volitivo, contienen ciertos sentimientos
simples que no aparecen en ninguna otra forma psíquica; de ahí que cada uno de estos procesos sea un compuesto, porque tiene un curso en
el tiempo, en el cual determinados sentimientos se siguen con cierta regularidad y precisamente toda esta serie
de sentimientos es lo que caracteriza al proceso mismo.
4. Las sensaciones y los
sentimientos simples presentan, ya propiedades comunes, ya diferencias
característica. Una propiedad común á los dos elementos es la de tener cada uno
de ellos dos partes determinativas; llamamos cualidad é intensidad
a estas dos partes determinativas, inseparables de todo elemento. Cada
sensación y cada sentimiento simples tienen una cierta propiedad cualitativa,
que les distinguen de todas las otras sensaciones y de todos los otros
sentimientos: esta propiedad se presenta siempre con cierta intensidad;
distinguimos los diversos elementos psíquicos por su cualidad; percibimos, por
el contrario, la intensidad, como el valor de magnitud perteneciente á un
elemento especial en un caso concreto. Nuestras denominaciones de los
elementos psíquicos se refieren exclusivamente á su cualidad; por ellas
distinguimos las sensaciones en azul, amarillo, caliente, frió, etc., y los
sentimientos en serio, alegre, triste, deprimente, melancólico, etc.
Expresamos, por el contrario, las diferencias de intensidad de los elementos
psíquicos, siempre mediante las mismas indicaciones de magnitud, en débil,
fuerte, algo fuerte, muy fuerte, etc. En ambos casos, estas expresiones son
conceptos generales, que sirven para una primera sistematización superficial de los elementos,
en los cuales cada una abraza, en general, un
numero ilimitadamente grande de elementos concretos. La lengua se ha formado de un
modo relativamente completo de estas distinciones de las cualidades de las sensaciones
simples sobre todo de los colores y de los sonidos. Por el contrario, las
denominaciones de las cualidades de los sentimientos y las de los grados de
intensidad, han quedado muy retrasadas. A las veces,
además de la intensidad y de la cualidad, se distingue también si es claro ú
oscuro, distinto ó confuso; pero puesto que estas propiedades, como se
demostrará más adelante (§ 15, 4), surgen siempre únicamente de la
combinación de las formaciones psíquicas, no pueden considerarse como
propiedades de los elementos psíquicos.
5.
Hallándose constituido todo elemento de dos partes, de la cualidad y de la
intensidad, posee en el campo de su cualidad cierto grado de intensidad
que se puede considerar como llevado por una gradación continua á cualquier
otro grado de intensidad del mismo elemento cualitativo. Pero semejante
gradación sólo es posible en dos direcciones, de las cuales indicamos á una
como aumento y á la otra como disminución de la intensidad. Los
grados de la intensidad de todo elemento cualitativo forman de este modo una
dimensión única, en la cual de cada punto se puede mover en dos direcciones
opuestas á la manera que de un punto cualquiera de una línea recta. Podemos
expresar esta propiedad mediante la siguiente proposición: los grados de
intensidad de cada elemento psíquico constituyen un continuo en línea recta.
A los puntos extremos de este continuo, en el caso de las sensaciones,
lo llamamos sensación máxima y mínima, y en el de los
sentimientos, sentimiento máximo y mínimo
De manera opuesta á este modo
uniforme de conducirse de la intensidad, las cualidades presentan
propiedades variables. Asimismo es indudable que toda cualidad puede ordenarse
en un continuo que, de un punto determinado del mismo, se puede llegar á otro
punto cualquiera de él por una serie no interrumpida de estados. Pero estos
continuos de las cualidades que podemos designar como sistemas de las
cualidades, presentan diferencias, tanto en la variedad de sus gradaciones
como en el número de las direcciones en ellas posibles. En el primer respecto
podemos distinguir sistemas de cualidades uniformes y variados,
por el segundo sistema de una y de varias dimensiones. En un sistema de
cualidades uniformes solamente son posibles diferencias tan pequeñas que
generalmente no se siente ninguna necesidad práctica de una distinción
lingüística entre las diversas cualidades. Por eso distinguimos
cualitativamente sólo una sensación de presión, de calor, de frío, de
dolor; solamente un sentimiento único de la atención de actividad, etc.,
mientras que cada una de estas cualidades es posible en muchos diversos grados
de intensidad. De esto no se debe concluir que, en cada uno de estos sistemas,
se dé solamente una cualidad; más bien parece que, en estos casos, la variedad
de las cualidades es solamente más limitada; así que si nos representásemos el
sistema en forma sensible en el espacio, no se reduciría nunca á un punto. Las
sensaciones depresión, por ejemplo, muestran, sin duda, por las diversas partes
de la piel, pequeñas diferencias cualitativas, las cuales, con todo, son
todavía bastante grandes para que se pueda distinguir con claridad una parte de
otra de la piel suficientemente distantes entre sí. Por el contrario, diferencias
como las determinadas por el contacto de un cuerpo obtuso ó agudo, áspero ó
liso, no deben ciertamente considerarse como diferencias cualitativas, porque
se fundan siempre en un mayor número de sensaciones simultáneamente presentes
de las cuales diversas conexiones en formaciones psíquicas compuestas nacen
aquellas impresiones.
De estos sistemas uniformes se
distinguen los sistemas variados de cantidad en que incluyen un mayor
número de elementos claramente diferenciables entre, los cuales son posibles
tránsitos continuos. A esta clase pertenecen, entre los sistemas de
sensaciones, el sistema de los sonidos, el de los colores, los sistemas del
gusto y del olfato; entre los sistemas de los sentimientos, los que constituyen
el complemento subjetivo de los sistemas de las sensaciones arriba estudiados,
los sistemas de los sentimientos del sonido, de los sentimientos de los colores
y así continuando, y, además, los sentimientos probablemente numerosos, que
ligados sin duda objetivamente con estímulos complejos, son, en cuanto
sentimientos, de naturaleza simple, como, por ejemplo, los sentimientos
variados de armonía y de discordancia, correspondientes á las diversas
combinaciones de los sonidos. Hasta ahora, solamente en algunos sistemas de
sensaciones es posible afirmar con seguridad las diferencias del número de
dimensiones; así, por ejemplo, el sistema de sonidos es un sistema de una
dimensión; el sistema ordinario de los colores, que comprende los colores con
sus tránsitos al blanco, un sistema de dos dimensiones; el sistema completo de
las sensaciones de luz, el cual contiene los tonos oscuros de color y los
tránsitos al negro, un sistema de sensaciones de tres dimensiones.
6. Si en
las relaciones hasta aquí mencionadas las sensaciones y los sentimientos
presentan, en general, procedimientos análogos, difieren con todo ambas en
algunas propiedades esenciales, que tienen su causa en la relación inmediata de
la sensación con el objeto, de los sentimientos con él sujeto.
1) Los
elementos de la sensación presentan, cuando varían, dentro de una misma
dimensión cualitativa, puras diferencias de cualidad, que
son siempre, al propio tiempo, diferencias
de la misma dirección; si luego en esta dirección alcanzan los limites
posibles, llegan á ser diferencias máximas. Son diferencias máximas por
ejemplo, en la serie de sensaciones de color: rojo y verde ó azul y amarillo;
en la serie de los sonidos, el tono más alto y el más bajo perceptibles, todos
los cuales son al mismo tiempo diferencias de cualidades. Todo elemento
sentimental, por el contrario, muda si varía continua y gradualmente el orden
de sus cualidades, así que pasa poco á poco á un sentimiento de cualidad
completamente opuesto. Esto aparece de modo evidentísimo en aquellos
elementos sentimentales que están regularmente asociados con sensaciones
determinadas, como, por ejemplo, un sentimiento de sonido ó de color. Un sonido
más alto y uno más bajo, en cuanto á sensaciones, tienen diferencias que se
acercan más ó menos á las diferencias máximas de las sensaciones de sonido; en
cambio, los correspondientes sentimientos de sonido son contrarios.
Generalmente hablando, las cualidades sensibles están limitadas, por las
diferencias máximas y las cualidades sentimentales, por los máximos contrarios. Entre
estos máximos contrarios existe una zona intermedia, en la cual el sentimiento
ya no se advierte. Pero muchas veces esta zona de indiferencia no puede ser
puesta de manifiesto porque, al disiparse, ciertos sentimientos simples,
continúan subsistiendo otras cualidades sentimentales,
ó bien pueden surgir
otras nuevas. Este ultimo
caso acontece especialmente
cuando el paso del sentimiento á
la zona de indeferencia
depende de una modificación de la sensación; así, por ejemplo, en los tonos medios de
la escala musical, desaparecen los sentimientos que corresponden á los tonos
altos y bajos, pero los mismos tonos medios tienen una cualidad sentimental,
que surge sólo distintamente al desaparecer los contrarios. Esto encuentra su
explicación en el hecho de que el sentimiento correspondiente á cierta cualidad
sensorial, forma de ordinario parte de un sistema compuesto de sentimientos, en
el cual dicho sentimiento pertenece simultáneamente á diversas direcciones sentimentales. así, la
cualidad sentimental de un sonido de determinada altura se halla, no solamente
en la dirección de los sentimientos de altura, sino también en la de los
sentimientos de intensidad y, en fin, en las diversas dimensiones, según
las cuales los sonidos pueden ordenarse en relación con su carácter sonoro. Un
sonido de altura é intensidad media puede encontrarse, en lo que respecta á los
sentimientos de altura y de intensidad, en la zona de indiferencia, aunque el
sentimiento del sonido sea muy pronunciado. El movimiento de los elementos
sentimentales al través de la zona de indiferencia, sólo puede observarse
directamente cuando al mismo tiempo se tenga el cuidado de prescindir de los
otros elementos sentimentales concomitantes. Los casos en que estos elementos
concomitantes desaparecen del todo ó casi del todo, son precisamente los más
favorables para la determinación del modo especial de ser de los sentimientos.
Cuando una zona de indiferencia prevalece sin ninguna perturbación por parte de
los restantes elementos sentimentales, decimos que nuestro estado está libre
de sentimientos y llamamos indiferentes á las sensaciones y á las
representaciones que están presentes en tal caso.
2)
Sentimientos de cualidad específica, y conjuntamente simples é
indescomponibles, se presentan, no solamente como complementos subjetivos de
sensaciones simples, sino también como concomitancias características de
representaciones compuestas ó de procesos representativos complejos. Existe,
por ejemplo, no sólo un sentimiento simple de sonido que varia con la altura y
la intensidad de éste, sino también un sentimiento de armonía que, en cuanto
sentimiento, es igualmente indescomponible y varía con el carácter de los
acordes. Sentimientos ulteriores, que pueden ser todavía de naturaleza variada,
surgen de la serie melódica de los sonidos, y aquí también cada sentimiento
peculiar, considerado en sí solo en un momento dado, aparece como unidad
indivisible. De donde se sigue que los sentimientos simples son mucho más
variados y numerosos que las sensaciones simples.
3) La
variedad de las sensaciones puras se distingue en una porción de sistemas,
separados los unos de los otros, entre cuyos elementos no existen relaciones
cualitativas. Las sensaciones, que pertenecen á sistemas diversos, se llaman
también heterogéneas. En tal sentido, un sonido y un color, una
sensación de calor y una de presión; en suma, dos sensaciones, cualesquiera
entre las cuales no existan tránsitos continuos de cualidad, son heterogéneas.
En conformidad con este criterio, cada uno de los cuatro sentidos especiales—olfato,
gusto, oído y vista—representa un sistema cerrado, independiente
de cualquier otro campo del sentido, pero vario, mientras que el sentido
general, sentido del tacto, contiene cuatro sistemas uniformes de sensaciones—sensación
de presión, de calor, de frió y de dolor. —Por el contrario, todos los
sentimientos simples constituyen una variedad única y conexa, puesto que aquí
no hay ningún sentimiento del cual no se pueda abocar a otro
sentimiento cualquiera á través de los
grados intermedios y de las zonas de indiferencia. Por más que aquí también sea
posible distinguir algunos sistemas cuyos elementos se hallan entre si más íntimamente ligados, como. por ejemplo, el
sistema del sentimiento de coloree los sentimientos del sonido, del sentimiento
de armonía de los sentimientos rítmicos
y de otros semejantes tampoco estos
sentimientos son absolutamente cerrados sino que sostienen relaciones, bien de
afinidad, bien de oposición, con los
otros sistemas. Así, por ejemplo, el sentimiento placentero de una emoción moderada de calor, el sentimiento de la
armonía musical, el sentimiento de la esperanza satisfecha y otros, por grande
que pueda ser su diferencia cualitativa,
se muestran afines en que reconocemos aplicables á ellas todas las designaciones generales de
sentimiento de placer. Más
estrechas relaciones todavía encontramos entre algunos sistemas peculiares de
sentimientos, por ejemplo, entre los sentimientos de sonido y de color; en los
cuales los sonidos bajos parecen afines á las cualidades oscuras de la luz los
altos a las
claras. Asimismo, cuando en general atribuimos á las sensaciones cierta
afinidad, es probable que no hagamos más que trasladar á ella las afinidades
existentes entre los sentimientos que las acompañan.
Este tercer carácter
demuestra de una manera categórica que el origen de los sentimientos es único,
al contrario que las sensaciones, las cuales se basan en una multiplicidad de
condiciones diversas y en partea aislables unas de las otras. Asimismo, la
relación inmediata de los sentimientos
con el sujeto y de las sensaciones con los objetos, lleva á la misma
diferencia, basándose
en la contraposición del sujeto, como unidad, á los objetos como multiplicidad.
6 a. Las expresiones sensación y sentimiento por primera vez
han obtenido ahora, en la nueva psicología, el significado que arriba
definimos. En la antigua literatura
psicológica se distinguían muy mal y hasta se cambiaban una por otra;
los fisiólogos llaman hoy todavía á algunas sensaciones, especialmente á las
del tacto y de los órganos internos, sentimientos; y por la misma razón, al
sentido del tacto sentido sentimental. Si esto puede corresponder á la
significación original verbal (en alemán Fühlen-tasten) esto no era
óbice para que se hubiera evitado, como debió hacerse, tal confusión después
que se introdujo la oportuna distinción en el significado de ambas palabras.
Además, la palabra sensación se usa también por los psicólogos, no sólo
para las cualidades simples, sino también para las compuestas, como, por ejemplo,
para los acordes ó para las representaciones en el espacio ó en el tiempo, Pero
así como para estas formas complejas tenemos ya las expresiones sumamente
apropiadas de representación, es más conveniente limitar el concepto de
sensación á las cualidades sensoriales, psicológicamente simples. A las veces
se quiere también restringir el concepto de sensación á las excitaciones que
provienen directamente de los estímulos sensoriales externos. Pero siendo esta
circunstancia inapreciable por la
propiedad psicológica de la sensación, no es justificable tal ulterior
limitación del concepto.
La distinción concreta de las sensaciones y de los
sentimientos se halla esencialmente comprobada por la existencia de la zona de indiferencia de los
sentimientos. Asimismo, con esta relación de la gradación entre los diversos y
de la graduación entre los contrarios, se halla conexionada la propiedad que tienen los sentimientos de ser los
elementos inmensamente más variables de nuestra experiencia inmediata.
Precisamente de esta naturaleza mudable del sentimiento, que apenas permite
conservar un estado sentimental en una cualidad ó intensidad invariable, dependen también las grandes dificultades con que
se tropieza en la investigación exacta de los sentimientos,
Puesto que las sensaciones pertenecen á todo
contenido de la experiencia inmediata y los sentimientos, por el contrario, en
ciertos casos extremos pueden desaparecer, en razón de su oscilación á través
de una zona de indiferencia, se comprende que podamos prescindir en las
sensaciones de los sentimientos concomitantes, y nunca, al contrario, en éstos
de aquéllas. De aquí fácilmente resulta la falsa idea de que las sensaciones
son la causa de los sentimientos ó la de que los sentimientos son un género
especial de sensaciones. La primera de estas opiniones es inadmisible porque
los elementos sentimentales no deben derivarse de las sensaciones como tales,
sino únicamente del modo de conducirse del sujeto; puesto que también, en
diversas condiciones subjetivas, una misma sensación puede estar asociada con
sentimientos diversos. La segunda
opinión es insostenible, porque, de un lado la relación inmediata de la
sensación con el contenido objetivo de la experiencia, de los sentimientos con
el sujeto, y de otro lado las propiedades
de la graduación entre diferencias máximas y entre máximos contrarios,
constituyen diversidades esenciales. Después de esto, sensación y sentimiento,
en cuanto factores objetivos y subjetivos pertenecientes á toda experiencia psicológica, deben considerarse
como elementos reales é igualmente
esenciales del proceso psíquico, los cuales siempre sostienen entre si
relaciones. Pero puesto que en estas relaciones reciprocas se presentan más constantes los elementos sensitivos, los cuales
pueden aislarse por medio de la
abstracción, sólo con la ayuda de la relación con un objeto externo,
necesariamente hay que partir de las
sensaciones para la investigación
de las propiedades de ambas especies de elementos. A las sensaciones simples, en cuyo estudio
se prescinde de los elementos sentimentales que las acompañan, se las llama sensaciones puras. Es evidente que no es posible
hablar en igual sentido de sentimientos puros y porque tampoco los sentimientos
simples pueden pensarse nunca desligadas de las sensaciones concomitantes ó de sus combinaciones. Y aquí vuelve á ser
oportuna la segunda de las notas diferenciales explicadas más atrás.